27

Pau y yo nos conocimos un 27, nos dimos nuestro primer beso otro 27 y nos hicimos novias en otro 27. Hoy, otra vez 27, ella cumple 27.

Me gustan los cumpleaños porque son un pretexto para pintarle rayitas al monstruo del tiempo. Hace dos años para estas fechas recién habíamos decidido separarnos y le escribí una carta con el poema de Hesse (primera rayita, un poco temblorina sobre el monstruo). Hace un año dudaba mucho si felicitarla o no. A pesar de que no terminamos mal y nunca nos dejamos de hablar, quería creer que sólo había sido una persona más en mi vida. Pero no. Entonces decidí escribirle algo (segunda rayita, un poco más derechita pero bastante discreta). Ésta vez no tuve ninguna duda y supe exactamente qué le quería compartir hoy (salió una rayita bien colorida y bonita). 

La diferencia entre hace un par de años y hoy, es que a pesar de que las cosas terminaron de alguna manera,  ahora estamos seguras de que no terminó el amor. Suena cursi, pero creo que cuando uno se topa con personas así, que llegan de repente a cambiarte la existencia y a ponerte el corazón blandito, ahí, con esas personas, el amor nunca acaba. 

En el torbellino del momento en el que terminamos, teníamos muchos planes que parecían no tener ni pies ni cabeza. Buscamos mil y un opciones para poder estar juntas y al mismo tiempo, hacer lo que cada una quería, profesionalmente. El tiempo pasó y ahora esos planes ya comienzan a tomar forma. Yo empecé una nueva carrera, volví a Guanajuato y ahora también doy clases. Ella empezó una maestría en CDMX, sigue en su antiguo trabajo y también trabaja con niños. 

Creo que las dos estamos muy contentas y agradecidas por ambas. Por  habernos cruzado en esta vida, por atrevernos a hacer todas esas cosas, por seguir conectadas a través de la pasión de las cosas que hacemos y por seguir estando. 

Pau es una ilustradora bravísima y una de las cosas que más me siguen cautivando de ella, es esa aparente facilidad con la que captura en un par de líneas, cosas tan profundas. 

Este es uno de sus primeros trabajos de la carrera y es uno de los primeros regalos que me dio. Recién nos acabábamos de conocer y así nomás me lo regaló. Jamás nos dijimos "te amo"... pero igual ya estaba escrito (o ilustrado).


Comentarios

  1. “El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante. Los hombres han olvidado esta verdad pero tu no debes olvidarla: Eres responsable para siempre de lo que has domesticado.”

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