2017

Tomarme unos días para pensar en todo lo que pude vivir en cada vuelta al Sol siempre me ha parecido muy importante. Especialmente estas últimas semanas, en donde no sólo he estado pensando en lo que pasó en el año, sino en lo que me pasa cada día y cuánta fortuna hay en poder experimentar eso. A continuación, una breve recopilación de los high lights:

  • Dejar la vida matada de hospitales
    Hace un año ya había tomado la decisión de renunciar a mi trabajo como química de hospital  y estaba concluyendo mis últimas semanas ahí. Físicamente estaba muy cansada, pero más que eso, estaba muy decepcionada. Me tocó ver muchos casos de pequeñas y grandes negligencias que podrían dar para una buena recopilación de historias de terror. Si bien un hospital también es un negocio, la salud no lo es y a mí me tocó jugar con el equipo equivocado.

  • Viajar
    Un par de semanas después de renunciar viajé a Alemania con mi hermana y pasé dos meses allá. Los viajes, sean a donde sean, siempre son una fuente de aprendizaje bien rico. En este viaje conocí varias personas increíbles y bellas y también pasé mucho tiempo sola, en la ciudad donde estaba con mi hermana y en otras que pude visitar. Pienso que hasta este momento fue donde realmente empezó mi año, es decir, donde realmente comencé una nueva etapa. 
    Nunca le he tenido miedo a la soledad, de hecho, me encanta pasar tiempo sola y sé que cada cierto tiempo necesito estar sola para filtrar las cosas que me van pasando. Sin embargo, desde hacía un tiempo me sentía rara estando sola... o más bien, sin tener a alguien con quien compartir y siempre sentía que faltaba algo (o alguien). En algún punto del camino olvidé que a veces uno tiene la fortuna de poder compartir y a veces uno tiene la fortuna de experimentar solo y las dos cosas hay que saber disfrutarlas. Uno no puede esperar a que la vida conjunte todos los elementos para que algún momento sea perfecto. Ahora todos esos momentos de incompleción me emocionan porque significa que hay un montón de caminos y de sorpresas más adelante.
  • Taiwán
    Después de regresar a México ya sabía exactamente lo que quería hacer. Quería volver a dar clases de español. Afortunadamente no tarde mucho en conseguir nuevos alumnos y en junio me topé con un grupo de taiwaneses y desde entonces hemos estado trabajando juntos.
    Profesionalmente ha sido un reto delicioso y una confirmación de que el cambio que tomé no tiene ni un hueco para la vacilación. Personalmente he aprendido muchísimo. Creo que antes jamás había pensado demasiado sobre Taiwán y ahora es algo en lo que pienso todos los días. Es increíble cómo a pesar de la distancia, de la cultura, de la edad, de las experiencias y un sinfín de cosas, no somos tan diferentes. 
  • Mi segunda carrera en mi tercer mundo
    Volví a la universidad. ¡Ja! Estar en la U no ha sido difícil como tal, sino organizar todo para poder estar ahí ha sido otro de los retos más grandes del año. Sin embargo todo se ordenó y en general, la experiencia ha sido interesante.
  • ConocerLES
    Sí, a ustedes, Elena y Dulce.

    El 2017 estuvo muy bueno y presiento que el 2018 se va a prender aún más.

    Un brindis por eso. 

Comentarios

  1. también celebro haberte conocido, amigo. siento que eres mi contemporánea y mi compatriota, como lo puso Eduardo Galeano:
    Profesión de fe

    Sí, sí, por lastimado y jodido que uno esté, siempre puede uno encontrar contemporáneos en cualquier lugar del tiempo y compatriotas en cualquier lugar del mundo. Y cada vez que eso ocurre, y mientras eso dura, uno tiene la suerte de sentir que es algo en la infinita soledad del universo: algo más que una ridícula mota de polvo, algo más que un fugaz momentito.

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  2. 8) un gustazo compartir con usté este especio-tiempo

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