Enamorarse

La próxima semana impartiré un nuevo curso de alemán en una nueva empresa. Hace un par de días fui a hacer unas entrevistas y una de las chicas ocupadas de la organización del curso me dijo:

Por favor, enamóranos.

Una de las cosas que más me fascinan de dar clases es ese momento de la primera impresión. No saber cómo son las personas con quienes me voy a presentar, no saber cuáles son sus motivaciones, no saber si en realidad quieren tomar el curso o no... hay un millón de cosas que no se saben antes de ese momento pero siempre hay una cosa que tengo clara y que los que están del otro lado no saben:
Mi objetivo siempre es tratar de conquistarlos antes de que termine el primer minuto. 

Justo antes de entrar a la sala me tomo un minuto para respirar hondo y concentrarme porque el siguiente paso será traer a las otras personas al presente conmigo y robar toda su atención con agilidad  de ninja. 

Toda la semana he estado recordando ese comentario. Me pareció muy curioso y en ese momento sólo pude responder un: Ya verán. Lo tomé como un reto y como una invitación para hacer las cosas más atractivas y dinámicas. ¿Cómo enamorarse de un idioma con el que la mayoría de la gente se da de topes y que requiere alta tolerancia a la frustración? ¿cómo enamorarse de una clase que está en medio de mil pendientes, juntas y presiones laborales? Ya veremos.

Creo que lo más curioso del comentario es ese ruego por algo que por fin rompa con nuestra monotonía.

Al final, todos estamos esperando ese rayo. 

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