y tú... ¿qué estudiaste?

Hace poco Fer y yo visitamos a una de mis amigas por su cumpleaños. Su familia le organizó una pequeña reunión sorpresa y sería uno de los pocos momentos en que podríamos coincidir antes de que ella partiera a Canadá por dos meses. La familia de mi amiga es ultra conservadora, así que tuvimos que mantenernos al margen con cualquier demostración de afecto que sugiriera una relación diferente a la de "amigas". 

Resultó que las tías de mi amiga estaban muy platicadoras y nos preguntaron a cada una nuestras credenciales. 

— pues yo estudié química, trabajé un tiempo como química y luego decidí dar clases de español y ahora estoy estudiando una segunda carrera...
— ¡wow!

— y tú, niña, ¿qué estudiaste?
— uyyy, no señora, yo solo terminé la prepa y me metí a trabajar. Ahora estoy trabajando en un restaurante...
— (3 segundos de silencio y miradas perdidas) está bien, pues ahora con López Obrador (¡ja!)) todos van a poder estudiar...
Jajaja, sí. De hecho, ella está estudiando otra carrera por todos los que no pudimos estudiar una (risas de todas las tías). 

No es la primera vez que me toca ver una conversación así y una de las cosas que me encantan de ella es que jamás agacha la cabeza cuando contesta y claro que ha sido una gran lección de humildad y de saberme ultra privilegiada. 

Normalmente después de esa pregunta ella intenta bajar la tensión con alguna broma pero a mi nunca me ha dado risa. Las condiciones que tuvo para que estudiar la universidad no haya pasado, son todo menos causa de risa y sé que ese no estudié es más bien un no he estudiado.

Antes de conocer a Fer salí con varias chicas y nunca me gustó mucho presentar mis credenciales porque siempre la reacción era de intimidación, de competencia o de ponerme en un pedestal demasiado alto. Lo que sí me da risa es que una persona que no estudió sea la que menos atención le presta a esos adornos intelectuales y la que más curiosidad tiene por aprender de todo y de todos. 

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