ser y estar

Hace una semana terminé una serie de viajes que debí hacer; por una parte, para concluir los trámites de mi nuevo compromiso universitario, y por otra parte, para visitar -por fin- a mi familia.

La primera parte 

Hice un par de viajes a la CDMX. Tuve que ir para formalizar mi inscripción a la licenciatura. Pude captar destellos de la vida universitaria de la UNAM. La extrema heterogeneidad de la capital mezclada con el orgullo del universitario me hicieron sentir automáticamente como en casa. Conocí a varios de los que serán mis compañeros de carrera. Una es una señora de Cuernavaca que decidió estudiar una segunda carrera después de 20 años. Otra, una chica que a pesar de vivir en la ciudad, optó por estudiar en linea para evitar la neurótica odisea de transportarte de extremo a extremo de la ciudad. Ella capturó mi atención inmediatamente por el contraste entre su aspecto y su acompañante. Es alta, lleva el cabello corto y rubio, con sideshave y su modo de vestir es andrógino. Si uno ve solo esta parte del cuadro, puede captar una esencia de seguridad y cierta vanidad. Si uno amplia el espectro de visión descubrirá a su amable y leal acompañante: su mamá. Después me tocó sentarme detrás de ellas en una ceremonia y pude cachar que su salvapantallas era la foto de una chica del estilo de Rooney Mara en "The girl with the dragon tattoo" y no se molestaba en ocultarlo cada vez que recibía algún mensaje nuevo. 

La única noche que me quedé la utilicé para conocer un poco sobre la vida nocturna. La vida nocturna y gay. 

Mi amigo -que no es gay- me llevó a uno de sus lugares gay favoritos: El marrakech. Desde el año pasado me había estado rogando para ir juntos. Está vez por fin lo logramos. 

Me resulta difícil describir puntualmente al Marra. Es un antro híbrido que se puede desmenuzar en cabaret, tugurio y galería.  Está en el corazón del centro, a unos pasos de Bellas Artes y es una alternativa de la Zona Rosa. Nos la pasamos increíble. Una de las postales que me llevé de ahí fue la de tres mexicanos cortejando ferozmente -y todos al mismo tiempo- a un extranjero. Su coqueteo era tan salvaje que me estaba empezando a sentir seducida. Sí. Al final, todos salieron juntos del bar. 

La segunda parte

Me bajé del bus de la CDMX y me subí al de ciudad Valles. 

Toda mi familia, tanto materna como paterna es de ahí y casi todos viven ahí. Soy más cercana con mi familia materna y somos poquitos. Tengo 4 tíos y 5 primos. Mi abuelita tiene casi 80 años.

Uno de los compromisos personales que me he hecho es reservar un par de semanas al año para visitarlos. A veces me da mucha ansiedad pensar que ninguno de nosotros nos estamos haciendo jovenes y es muy impresionante -cada vez- ver cómo mi abuelita se va haciendo más pequeñita y un poco más lenta, que mis tíos tengan menos cabello y más canas, que mi tía tenga una nueva arruga, que mis primos tengan nuevos logros y aficiones y que yo no pueda conocer eso en el momento sino hasta la próxima vez. 

Pasé una semana entera con ellos. La mayor parte del tiempo la dediqué a hablar con mi abuelita y mi tía sobre algunas novedades familiares, eventos de la ciudad, sus nuevos proyectos de manualidades y a ver algunos programas de entretenimiento en los canales abiertos de la televisión (una de las actividades que más disfruto hacer con ellas). 

Ninguno de ellos me ha preguntado jamás si tengo novio, si me quiero casar y/o tener hijos. No sé si sospechen o sepan que soy gay. Nunca he escuchado algún comentario homofóbico de ellos pero sé que no se sentirían totalmente cómodos de comentar el tema abiertamente. Al menos no en un inicio y yo siempre vacilo en hacer un comentario al respecto por el tiempo tan limitado que podemos compartir. Pienso que una manera de demostrar su respeto es no indagar en ello.

En la ciudad hay poca o nula visibilidad gay. Crímenes pasionales de hombres o mujeres gay y un mini festival de reinas gay es lo más que se comenta en la prensa local y unos chismes sobre un ex-presidente municipal que tenía un querido es lo más que se comenta en el pueblo. 

A veces me cuesta muchísimo entender y aceptar por completo algunas situaciones de la vida. Por ejemplo, que ser gay tenga que limitarse -de alguna u otra forma- por estar en uno u otro lugar. 

¿A ustedes les pasa igual?


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