me morderé la piel

Hace dos semanas fue el cumpleaños de Pau. Sí, otra vez. Otra vez. Pero esta vez, por primera vez en todos estos años desde que nos conocimos no la felicité. Big deal. Para mí. 

Esta vez decidí (¡por fin!) cortar uno de los últimos nudos que sostenían esa red de seguridad del pasado tejida con recuerdos bonitos, promesas y sensaciones congeladas. 

Creo que una de las razones por las que me ha tomado tanto tiempo soltar eso es porque ya la deseaba antes de conocerla, la desee muchisimo antes de poder estar juntas, la desee mientras estuvimos juntas, la seguí deseando cuando nos separamos... y el deseo seguía y seguía. Siempre había algo que no podía llegar a conocer de ella, una arista de su corazón que no lograba alcanzar, una linea que no podía cruzar, una puerta que no podía abrir... y el deseo de conocer y conquistarlo todo se exaltaba aún más. 

Hoy reconozco solo el esqueleto de aquella que fui. La carne que me revestía se secó en la soledad y con ella los besos y las caricias que la cubrieron. De aquellos huesos floreció piel nueva y con ella obsesiones nuevas y renovada entrega. 

Si aún queda algún vestigio de lo que alguna vez fuimos, me morderé la piel hasta que salga de mi ser.

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